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OSTEOPATÍA PARA EMBARAZADAS Los problemas de espalda (sobre todo entre las zona lumbar y glúteas) son muy comunes durante el embarazo, siendo más habituales en el último tercio de la gestación. Esto es debido básicamente a los cambios posturales que acarrea en la madre el desarrollo del feto (sobre todo a partir del 3er mes) y la acción de las hormonas. La oxitocina y la relaxina por ejemplo provocan el aumento de elasticidad de los ligamentos, con lo que se permite la adaptación postural ya comentada y la preparación de la salida durante el parto, pero provoca la consiguiente inestabilidad articular y sufrimiento de las mismas, y de la musculatura que debe ayudar aun más a su sujeción, con la sobrecarga que supone. El útero posee una relación ligamentosa directa con el sacro, por lo que ambos van juntos ante cualquier alteración. Además, de la horizontalización sacra por el aumento de curvas en la columna, si cualquiera de las dos articulaciones con los ilíacos se bloquean, ello repercutiría en la zona lumbar baja principalmente, ocasionando mucha tensión e inflamación a los diferentes tejidos blandos como músculos, ligamentos, etc, con los que tiene relación. Cualquier fijación vertebral crea tensiones en el resto (bien para adaptarse y seguir con su funcionamiento normal, por las producidas por las tensiones musculares que crea o, y no por ello menos importante, por la tensión de una de las meninges denominada duramadre que tiene como inserciones más importantes el propio sacro y el cráneo, partiendo del occipital, y que es una membrana rígida e inextensible que envuelve todo el sistema nervioso central y, por ello, puede alterar su funcionamiento normal) |
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